- ¿Te gusta
________ (coloque el nombre que se adapte a su historia)?
- No, no me
gusta
- Sí, te
gusta
- No me gusta
- Sí te gusta
- Que no
- Que sí
- No me gusta
porque a mí me gusta alguien más
- ¿Quién te
gusta, entonces?
- Alguien
- ¿Quién?
- Ohhh
- ¿Quién?
- Nadie
- ¡Quién!
- ...TÚ
Aquella noche
te dije que en un sentido estricto el amor es ciego y hasta cierto punto tonto,
por aquello de la irracionalidad de nuestras acciones, pero en nuestro delirio
invernal que se asemeja más a una noche de verano, esa alucinación no parece
irracional, por el contrario, se vuelve justa, porque ¿acaso no
merecemos tú y yo ser felices también?
Intento
encontrar una buena frase para empezar con punch y que se animen a leer mi
nuevo post, en este blog que ha estado entre vivo y muerto (risas).
Me imagino que deducen que durante esta ausencia he estado
haciendo bastantes cosas (para alguien con un ritmo de vida poco acelerado como
yo) y es verdad.
Para ser sincera no había considerado escribir sobre la
experiencia que a continuación narraré, pero siento y sé que es necesario
porque a veces nos sentimos solos en el mundo, como que nuestros problemas son
exclusivos de nuestra desdichada vida y no, créanme que mínimo otra persona
debe estar pasando por una situación similar y a veces un poco de empatía es
una ración de consuelo.
Capítulo I: AQUÍ
Capítulo II...
Era
un día festivo en el país, las calles llenas de gente y automóviles, Unnie
comenzaba a creer que llegaría tarde en su primer día de trabajo, -¡Omooooo!,
no por favor- imploraba dentro del transporte público; después de unos minutos
estaba en la parada frente a la tiendita coreana -¡Qué fortuna, llegue a
tiempo!. En la entrada se encontró con quien sería su compañera de penas,
¿recuerdan a la señorita tímida que apareció en la primera entrega de esta
historia?, bien, su nombre es Missa.
Pocas
son las veces que decido escribir sobre anécdotas propias, es cierto que de vez
en cuando hago uso de mis experiencias para redactar, pero más en el ámbito de
lo que leo, escucho, pienso sobre determinados temas, pero cosas que pasan en
mi día a día las voy dejando de lado para el cotorreo familiar, sin embargo, con
la historia que contaré a continuación, empezaré una nueva sección del blog en
la cuál he decidido plasmar aquellas vivencias chuscas, macabras, y reflexivas que están relacionadas con lo asiático.